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Muchas son las peticiones y consultas que se reciben acerca del origen y significado del apellido Roa.
El significado se debe a la conquista de la Cuenca del Duero por parte del Imperio Romano. Con la llegada de los conquistadores, el geógrafo Ptolomeo es designado para trazar y diseñar los mapas de la zona, denominando a los pueblos celtíberos que habitaban el cerro con el nombre de Rauda.
Este término en latín ha recibido varias hipótesis en cuanto a su significado, siendo las siguientes las más relevantes y fidedignas:
Rauda en relación con el medio de transporte de los celtíberos que era el caballo, raudo, rápido y veloz.
Rauda en referencia al carácter rudo o bruto de las tribus que habitaban la zona.
Menos probable por el origen de la palabra, pero también muy extendido, es la relación que se atribuye a la forma del cerro en el que se enclava la Villa, de forma elíptica, donde Rauda tomaría el significado de terreno redondo o similar.
El origen de este apellido radica en la propia Villa de Roa, siendo la casa solar del apellido. Como era habitual, en muchos lugares había familias acomodadas que portaban en sus apellidos el nombre del pueblo o ciudad del que eran naturales, a modo de identificación y estandarte de sus orígenes.
Sus portadores, fueron nobles y caballeros que extendieron su linaje por Castilla, Madrid y, sobre todo, Extremadura y Andalucía. Varios fueron los miembros de estas familias los que probaron su nobleza en la Órdenes de Santiago, Carlos III, y en la Real Chancillería de Valladolid como se puede comprobar en los registros correspondientes.
La explicación de su presencia en Centro y Suramérica la encontramos en la trayectoria tomada por Luis de Roa, natural de Córdoba, que decide viajar en 1564 a Chile para establecerse en el nuevo continente. Su matrimonio con Luisa Ortiz de Gatica será el comienzo de la incursión del apellido Roa en el Nuevo Continente, siendo más frecuente encontrarlo en Chile y Bolivia, así como en México y algunas zonas puntuales del Caribe como República Dominicana.
HERÁLDICA
Los de Castilla: De plata, siete panelas de sinople; Bordura de oro, con un león rampante.
Los de Chile: En jaspe negro, en dos cuarteles; en el primero se reconoce el campo azul y cinco flores de lis de oro, y en el segundo campo de oro se halla un pino sostenido de dos lebreles negros y orlado con la Cruz de Santiago y en la parte superior morrión con celada dorada.

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